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Actualizado a las 11:06(GMT+8), 10/04/2002
China  

Sobrevivientes a la autoinmolación denuncian al Falun Gong

"No quiero que ese tipo de tragedias vuelva a suceder", dijo Chen Guo, cuya cara se encuentra deformada con injertos masivos y cuyas manos no están en su lugar. Hace un año, Chen tenía 19 años y era una estudiante dotada en el Conservatorio Central de Música. Y se prendió fuego en la plaza Tiananmen, centro de Beijing.

"Falun Gong es efectivamente un culto malvado y fue éste el que me incitó a hacer esto", dice Chen Guo, mostrando sus espantosas heridas a más de una docena de reporteros chinos y extranjeros en un hospital en Kaifeng, en la provincia central china de Henan.

Esta chica permanece acostada en una sala especial. Tiene quemaduras en más del 80 por ciento de su cuerpo, de las cuales, más del 50 por ciento son consideradas de tercer grado o peores.

El 23 de enero de 2001, esta antigua seguidora del Falun Gong se prendió fuego junto con su madre Hao Huijun en la plaza Tiananmen como un acto de autoinmolación para obtener la "realización completa" que anunciaba Li Hongzhi, el líder espiritual de la secta maligna Falun Gong.

Pero todo lo que obtuvieron de ello fue deformidades que les durarán toda la vida, además de continuas complicaciones de todo tipo. Para salvarles la vida, los médicos en Beijing han hecho todos los esfuerzos posibles y sus cuentas médicas están siendo pagadas por el gobierno chino.

Después de nueve meses de tratamiento en el hospital de Jishuitan en Beijing, madre e hija fueron trasladadas a un hospital en Kaifeng donde el personal de enfermería les proporciona cuidados las 24 horas del día.

"Falun Gong devasta la vida de las personas y destruye el orden social normal. Es bueno que el gobierno haya prohibido el culto", dice Hao.

"Algunas organizaciones de Falun Gong en el resto del mundo dicen que ustedes, la gente que realizó la autoinmolación, no son seguidores del Falun Gong. ?Cuál es su respuesta ante esto?", le preguntó a Hao un reportero de Reuters.

"Comencé a practicar el Falun Gong en 1996", dijo Hao. "Entonces era maestra de música en una escuela secundaria en Kaifeng. Tanto mis colegas como mis amigos pueden testificar que yo era una seguidora del Falun Gong".

Reporteros provenientes de Estados Unidos, Inglaterra y Japón así como de Hong Kong y de la parte continental de China visitaron a Chen y a Hao durante su estancia de recuperación en un hospital local de Kaifeng.

Hao dijo: "Espero que la gente en otras países esté poniendo atención a lo que hace el Falun Gong y que trabajando juntos podamos librarnos de este culto maligno y proteger a todas las personas".

Con la ayuda del equipo médico, la hija de Hao ahora puede leer libros, escuchar música y hacer algunos ejercicios. De vez en cuando, madre e hija incluso se comentan algún chiste.

Pero para Chen, el Falun Gong todavía es un recuerdo horrible y el pensar en otras posibles víctimas del culto malvado la absorbe aún.

"Realmente espero que la gente que sigue cautivada por el Falun Gong reaccione rápidamente. Ese culto malvado es en detrimento del mundo y la especie humana. No deseo que nadie más experimente la pesadilla que yo he sufrido", dice la chica.

Para "llegar al cielo" o "tener una realización completa" de acuerdo con las enseñanzas de Li acerca de "despreciar la vida y la muerte", se ha reportado que muchos practicantes del Falun Gong en el país han matado a otras personas o se han suicidado.

Hasta la fecha, más de 1.660 practicantes y gente inocente han muerto en ese tipo de incidentes.

El gobierno chino prohibió el culto de Falun Gong en 1999 y desde entonces ha hecho grandes esfuerzos para ayudar a los seguidores a escapar la trampa espiritual en la que están metidos. Hasta el momento, casi todos los antiguos creyentes han regresado a su vida normal.

10/04/2002






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"No quiero que ese tipo de tragedias vuelva a suceder", dijo Chen Guo, cuya cara se encuentra deformada con injertos masivos y cuyas manos no están en su lugar. Hace un año, Chen tenía 19 años y era una estudiante dotada en el Conservatorio Central de Música. Y se prendió fuego en la plaza Tiananmen, centro de Beijing.



 


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