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| Durante estos días los Juegos Olímpicos de Atenas acaparan la atención mundial. Como seguramente recordarán, los próximos, los del 2008, se celebrarán en Beijing, la capital de nuestro país. A medida que se acerca ese año, más y más chinos van adquiriendo conciencia de la estrecha relación de este evento internacional y sus aspectos económicos con el progreso social de China. |
Durante estos días los Juegos Olímpicos de Atenas acaparan la atención mundial. Como seguramente recordarán, los próximos, los del 2008, se celebrarán en Beijing, la capital de nuestro país. A medida que se acerca ese año, más y más chinos van adquiriendo conciencia de la estrecha relación de este evento internacional y sus aspectos económicos con el progreso social de China.
En la sesión del Comité Olímpico Internacional celebrada en Moscú el 13 de julio del 2001, Beijing fue elegida sede de los Juegos de la XXIX [Vigésima Novena] Olimpiada. Cuatro días después, Ye Zhen, vocero de la Administración Nacional de Estadística de China, pronosticó que en los siguientes siete años el triunfo de la candidatura de Beijing añadiría anualmente entre un 0,3% y un 0,4% al incremento del producto interno bruto chino. Una fuente autorizada de la Administración Nacional del Deporte, predijo que los Juegos Olímpicos del 2008 tendrían un fuerte impacto en tres elementos básicos de la economía: la inversión, el consumo y la generación de empleo. Se calcula que las inversiones en la construcción de las instalaciones olímpicas habrán alcanzado 35 mil millones de dólares. La organización de la Olimpiada impulsará el consumo en los sectores del transporte, correos y telecomunicaciones, el turismo, la hostelería y la restauración. Según análisis de los expertos, las Olimpiadas del 2008 generarán más de un millón de puestos de trabajo.
En abril pasado, tuvo lugar en Beijing el Foro sobre la Promoción Comercial de la Economía Olímpica, encuentro en el que participaron numerosas empresas chinas y foráneas, entre ellas Lenovo, General Electric Company, Nortel Networks, Boeing, Capital Networks y Huawei Technologies. Por otra parte, en julio se adjudicó a 24 empresas la ejecución de una serie de proyectos, cuyo valor total es de 2 mil 600 millones de dólares. Entre dichos proyectos destacan la construcción de cuatro líneas de metro, de líneas de tren ligero y de plantas depuradoras de aguas residuales, así como la gestión de la Internet y otros proyectos relacionados con el sector farmacéutico.
Ding Xiangyang, director del Departamento de Desarrollo y Reforma de Beijing, cree que la llamada "economía olímpica" produce tres tipos de efectos. El primero es el de la concentración: la celebración de los Juegos Olímpicos favorecerá la concentración de tecnologías, fondos y personal cualificado en Beijing; el segundo es el efecto de irradiación: las repercusiones de la Olimpiada del 2008 se dejarán sentir no sólo en la capital, sino también en Tianjin, la provincia de Hebei y las economías de Macao y Hong Kong; y el tercer efecto es el de la ampliación instantánea, es decir, la expansión acelerada de la economía china en un breve espacio de tiempo. Todos estos efectos son positivos; pero si no se manejan bien, pueden causar múltiples problemas.
Por ejemplo, la construcción de instalaciones deportivas, infraestructuras y otros equipamientos no es rentable. En efecto, tras la clausura de los últimos cinco Juegos Olímpicos surgieron una serie de problemas: instalaciones deportivas vacías, dificultades en la venta de las viviendas de la Villa Olímpica, baja tasa de utilización de las infraestructuras, etc. Si se invierte demasiado en estos ámbitos y los bienes de consumo creados están por encima del nivel adquisitivo de los ciudadanos, se habrán derrochado los recursos. En este sentido, los Juegos Olímpicos de Atenas son también una experiencia que ayudará a los chinos a examinar objetivamente los preparativos para la Olimpiada del 2008 y a adoptar una actitud práctica y racional. En agosto del año pasado, el primer ministro chino Wen Jiabao dijo que Beijing debe preparar los Juegos Olímpicos con laboriosidad y economía, aprovechar plenamente las instalaciones actuales y analizar su rentabilidad social y económica con una visión de conjunto.
A juzgar por el reparto de las inversiones olímpicas, el sector más favorecido es el de los servicios. En algunos sectores, como el urbanístico, el inmobiliario, el comercial, el turístico, el del transporte y el de las instalaciones deportivas, las repercusiones se percibirán a más largo plazo. La planificación actual de Beijing se articula entorno a tres puntos. El primero comprende la reestructuración urbana y rural, el aceleramiento de la urbanización, y el desarrollo coordinado de las zonas urbanas y rurales; el segundo incluye el reajuste de las estructuras industriales, la aceleración del perfeccionamiento del sector servicios, y la creación de marcas famosas; el tercer punto abarca la reestructuración del sistema de propiedad y el incremento de la captación de inversiones privadas y foráneas para imprimir un mayor impulso al desarrollo económico de la capital y del resto de China. Los Juegos Olímpicos del 2008, además de contribuir al desarrollo sostenible de Beijing, elevarán su competitividad integral y consolidarán su imagen de metrópoli internacional. (CRI)
31/08/2004