Los deportistas chinos lograron éxitos enorgullecedores en los Juegos Olímpicos de Atenas, lo que me recordó un suceso pasado de hace 40 años.
En 1964, Xu Yinsheng pronunció un discurso titulado "Acerca de cómo jugar el tenis de mesa", el cual fue elogiado por el presidente Mao Zedong, quien escribió en una instrucción que "todo el discurso está lleno de materialismo dialéctico y refleja la lucha contra el idealismo y la metafísica en todas sus manifestaciones". La instrucción del presidente Mao y el discurso de Xu Yinsheng se difundieron enseguida por todo el país, levantando una ola de estudiar la filosofía, hablar sobre ella y aplicarla.
Xu Yinsheng empezó por hablar de sus propias experiencias de jugar el tenis de mesa, pasó a referirse a los honores de la nación y al éxito y fracaso personales y a las necesidades de estar ideológica y técnicamente bien capacidado, no estar engreído con el éxito ni desanimado con el fracaso, tomar una actitud activa tanto en la defensa como en la ofensiva, aprender de los puntos fuertes ajenos y superar los puntos débiles propios... Todo el discurso, libre de sermones huecos, está lleno de palabras sencillas e imbuidas de profundas ideas filosóficas.
La instrucción del presidente Mao tenía por objetivo aprovechar el citado discurso para promover la dialéctica materialista y aplicar esta poderosa arma ideológica al trabajo en todos los aspectos.
Hoy, luego de 40 años, se han producido enormes cambios tanto en la causa deportiva como en las competiciones deportivas. El espíritu de la dialéctica materialista sigue siendo una indispensable arma ideológica de nosotros. En los 40 años transcurridos, China ha hecho grandes progresos en la construcción del país y en el desarrollo de la causa deportiva, ha quitado totalmente la humillante etiqueta de "enfermizo de Asia Oriental" y, de un salto, ha llegado a ser una potencia deportiva mirada con nuevos ojos por el mundo. Este curso en sí mismo está lleno de dialéctica histórica.
La Olimpiada de Atenas, que acaba de clausurarse, nos ha dejado mucha reflexión dialéctica.
El pensamiento y la competición deportiva. El deporte constituye un movimiento de competición deportiva, pero es un movimiento humano, inseparable del pensamiento. Todas y cada una de las medallas de oro fueron conquistadas a fuerza de sudor y de celebro, los que están imbuidos de patriotismo. El pensamiento no equivale a la competición deportiva, pero la última refleja el primero. Al hablar de "seguir o no después de 0:2", Xu Yinsheng subrayó la técnica y el pensamiento. La reciente victoria del equipo de voleibol femenino de China de adjudicarse como campeón olímpico explica la siguiente verdad: no desistir de los esfuerzos en circunstancias desfavorables; la perseverancia significa la victoria. La victoria depende de las altas destrezas de competición deportiva y más aún del buen estado de ánimo.
Hacer el mayor esfuerzo posible por competir, por una parte, y la derrota y la victoria, por la otra. El primero es el curso y las últimas son el resultado. Damos importancia al resultado pero mayor importancia al curso. Actúa el factor espíritu tanto en la victoria como en la derrota, mientras se palpita el factor voluntad en los esfuerzos por competir. Obtener la victoria mediante los máximos esfuerzos en la competición es lo que buscamos. Pero, los que no hayan podido triunfar luego de hacer todos los esfuerzos posibles, serán honorables pese a la derrota. El equipo femenino de hockoy sobre hierba de China venció a unos y otros rivales para pasar a la semifinal. Aunque las jugadoras chinas no resultaron ganadoras de la medalla de oro ni de la medalla de plata o bronce, la imagen radiante y valiente de ellas vivirá siempre en el recuerdo de los chinos.
La conversión de los fuertes y los débiles. Los juegos olímpicos tienen por objetivo buscar mayor altura, mayor rapidez y mayor potencia. Los débiles de hoy podrían ser los fuertes de mañana; si los fuertes de hoy dejan de hacer esfuerzos por competir, cederán ante los más fuertes. El curso de desarrollo del deporte es en sí un curso de superaciones sucesivas. En la arena deportiva no hay atletas invictos. En los anales de desarrollo del tenis de mesa, Hungría estableció el récord de conquistar el título de campeón por equipo masculino en 11 ocasiones, llegando a ser el "Imperio de Tenis de Mesa". Pero, más tarde, ese honor excepcional perteneció a otros. Esto demuestra que "las flores se abren y se marchitan en su tiempo" y también es una ley histórica. Se necesitan mayores esfuerzos en las disciplinas ventajosas por alcanzar mayor altura y volverse más fuertes.
En la reciente olimpiada, pasamos a incorporarnos al primer grupo en el ranking de medallas de oro, lo que fue un salto histórico. Pero, hay que ver que tenemos todavía una diferencia considerable en no pocas disciplinas. ¿Podrá China obtener una nueva victoria? Tratando de manera dialéctica materialista el problema, podemos mantener más lúcida la mente y más enérgica la voluntad de combate para dirigirnos a objetivos más altos y obtener nuevos y mayores éxitos.
02/09/2004