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En las elecciones legislativas de Argentina celebradas el 28, la Alianza Gobernante liderada por Kirchner, presidente del Partido Justicialista, sufrió reveses perdiendo su control en las dos cámaras del Parlamento.
Nirchner dimitió con desánimo el 29 de su cargo de presidente del Partido Justicialista, lo que marca el fin de la “época de Kirchner”. Es posible que ha tocado a su fin la situación en que Kirchner y su espoca, la actual presidenta Cristina Fernandez, gobiernan el país y la Alianza Gobernante tendrá que ganar apopo de los electores a través de reajustes.
La derrota de la Alianza Gobernante de Argentina se debe, además de a los factores como el descontento de los electores con el Gobierno por el impacto de la crisis financiera en la economía nacional, a que un número cada vez mayor de argentinos están cansados del modo predominante en que el matrimonio Kirchner ejercen el poder. Desde que Cristina logró triunfo en las elecciones presidenciales de 2007 para suceder a su marido como presidenta, Kirchner en llano ha realizado reajustes en la Alianza Gobernante encabezada por el Partido Justicialista, y logró éxito en 2008 para ocupar la presidencia de ese Partido. De esta manera ha logrado controlar indirectamente el Parlamento, aportando un apoyo enérgico a su esposa. En una situación tal, el matrimonio Kirchner actúan con mayor prepoderancia en el ejercio del podeer. En marzo del año pasado estalló en Argentina la crisis agrícola. Descontentas con la política agrícola del Gobierno, las agrupaciones de agricultura realizaron actividades de protestas a escala nacional, provocando dramáticas conmociones políticas y sociales en el país. El Gobierno de Cristina rechazó celebrar negociaciones de las agrupaciones agricualturales y les exigió aceptar compromisos con el gobierno adoptando políticas de alta presión, lo que provocó un gran descontento de la sociedad argentina. En las presente elecciones legislativas, el propio Kirchner participó directamente en la campaña poniéndose a la cabeza de la lista de los candidatos de la Alianza Gobernante de la Provincia de Buenos Aires, donde la población y el número de escaños son mayores en todo el país. Evidentemente, Cristina y Kirchner esperan convertir las presentes elecciones legislativas en un “referéndum” popular para el Gobierno y la Alianza Gobernante. Y esperan consolidar aún más su autoridad por medio de las elecciones parlamentrias sentando así las bases para las elecciones presidenciales en 2011. No preveían una derrota en estas elecciones.
Después de las elecciones parlamentarias, ha surgido una situación de “tripartido” en el parlamento argentino. La Alianza Gobernante encabezada por el Partido Justicialista ha perdido su monopolio en el parlamento. Ha pasado a ser la segunda fuerza política en el parlamento argentino la alianza integrada por el Partido Radical, la Alianza Cívica y el Partido Socialista. La tercera fuerza política es la Alianza de Compromiso de Reformas integrada por el multimillonario Narváez, alcalde de Buenos Aires Macri, y ex gobernador de la provincia de Buenos Aires Solá. Esto supone que la Alianza Gobernante tiene que buscar alianzas con otros partidos para mantener su superioridad en el parlamento, y las diversas propuestas del Gobierno encontrarán en el Parlamento sospechas y oposiciones sin precedentes. Narváez, dirigente de la oposición, dijo que es una situación satisfactoria en que las diversas fuerzas políticas se condicionen unas a otras. La oposición argentina, dijo, no siempre entona un coro contrario al Gobierno, sino espera que los gobernantes y los que están en llano lleguen a un mayor consenso a través de diálogos. (Pueblo en línea) 01/07/2009
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